Tres abismos se interponen entre el dispositivo y el actor-red

Hace unos días se colgó un interesante post que mostraba el aire de familiaridad que existe entre la noción de actor-red y el concepto de dispositivo. Entre otras cosas, esa entrada mostraba la enorme influencia que ha tenido la obra de Michel Foucault en el pensamiento social contemporáneo. No obstante, considero que para apreciar con mayor calado tales similitudes resulta importante valorar las enormes diferencias que separan a ambas aportaciones. Entiendo que se abren tres enormes abismos entre la noción de dispositivo y la de actor-red. El primero tiene que ver con la historia, el segundo con el poder y el tercero con el acontecimiento.

1) Como nos recuerda el propio Foucault, la noción de dispositivo deriva, en buena medida, de la idea de episteme que manejó en la etapa que se preocupó por el saber. De hecho, a la luz del segundo concepto acabó redefiniendo el primero. Así, nos recuerda que “lo que yo llamo dispositivo es un caso mucho más general que la episteme. O, más bien, la episteme es un dispositivo especialmente discursivo, a diferencia del dispositivo que es discursivo y no discursivo” (Foucault). Pues bien, Agamben, a su vez, sostiene que la noción de dispositivo (y su precursora la episteme) provienen de la lectura que uno de los maestros de Foucault, Jean Hyppolite, realizó de la obra de Hegel. Más concretamente, de la noción de positividad, que según Hyppolite es el nombre que Hegel otorga a la dimensión histórica, con todo su contenido de reglas, rituales e instituciones impuestas a los individuos por un poder externo, y que será interiorizado en los sistemas de creencias y sentimientos que desarrollan los ciudadanos e individuos. En ese sentido, Foucault estaría estableciendo una relación similar a la de Hegel entre los individuos y la historia, entendiendo que este último término haría referencia al conjunto de instituciones, procesos de subjetivación y reglas en que se concretan las relaciones de poder. Efectivamente, la noción de dispositivo se vincula directamente con la historia, la emergencia de cada dispositivo supone un corte o acontecimiento histórico, y su análisis es fundamental en la reflexión sobre la ontología del presente. Y como es ampliamente sabido, la genealogía es la herramienta de análisis histórico que permite desvelar la emergencia de los dispositivos.

Tal cosa no sucede con la noción de actor-red. De alguna manera, su definición es más básica que la de dispositivo puesto que será en la actividad de éste que se definirán tanto las coordenadas temporales como espaciales. Los actores-red exhiben madejas de puros vínculos y tanto su fragilidad como permanente transformación molecular hace difícil equipararlos a un corte o emergencia histórica.

2) La noción de dispositivo está íntimamente vinculada a la noción de poder. Su uso aparece en la obra de Foucault a mediados de los años setenta cuando empieza a interesarse por el gobierno de los hombres y mujeres. Así, Foucault escribe que: “por dispositivo, entiende una especie –digamos- de formación que tuvo por función mayor responderá a una emergencia en un determinado momento. El dispositivo tiene pues una función estratégica dominante… El dispositivo está siempre inscrito en un juego de poder”.

Por tanto, es cierto, como queda claro en el post que precede a éste, que la noción de dispositivo remite a un espacio topológico, un espacio que se define tanto por la posición que ocupan los elementos que se distribuyen en él como por las funciones de dichos elementos, y que refiere una multiplicidad de elementos que en forma de réseau estructuran un espacio determinado. Pero no es menos cierto que este esquema es resultando y refleja un determinado juego o relaciones de poder configurado históricamente. De hecho, la noción de dispositivo en Foucault es el mecanismo de inteligibilidad que permite explicar cómo se relacionan el saber y el poder, cómo se establece la dispersión del poder a través de múltiples dispositivos por todo el tejido social y, por último, cómo este autor describe la producción de modos de subjetivación a partir de ciertas técnicas.

Cuando Deleuze intentó definir la noción de dispositivo rindiendo homenaje a Foucault estableció cuatro líneas principales como definitorias del conjunto de líneas que conformaría un dispositivo: a) líneas de visibilidad (hacen ver, establecen regímenes de luz); b) líneas de enunciación (hacen hablar, establecen regímenes de enunciación); c) líneas de fuerza (regulan el tipo de relaciones que se dan en un dispositivo); líneas de subjetivación (refieren las condiciones en las que se genera subjetividad). Mientras que la noción de episteme sólo recoge las dos primeras, la idea de dispositivo abarca las cuatro y aporta las dos últimas como novedad. Es decir, propone una íntima conexión con la noción de poder.

Tal cosa no sucede con la noción de actor-red. De hecho, Latour, explícitamente, en su libro Reassembling the Social rechaza la noción de poder como elemento fundamental en las explicaciones sociales. Las relaciones de poder cristalizan y se explican gracias al devenir del actor-red, pero no viceversa.

3) Me gustaría recordar unas palabras que escribe Latour en las últimas páginas de la Esperanza de Pandora: “ No, no hay objeto, no hay sujeto, no hay contradicción, no hay Aufhebung, no hay dominio, no hay recapitulación, no hay espíritu, no hay alienación. Pero sí hay acontecimientos. Yo nunca actúo; siempre me veo ligeramente sorprendido por lo que hago. Lo que actúa a través de mí también se ve sorprendido por lo que yo hago, por encontrar de pronto la oportunidad de mutar, de cambiar y de bifurcar, la oportunidad que yo mismo y mis circunstancias somos capaces de ofrecer a lo que ha sido invitado, recobrado, bienvenido” Aquí tenemos magníficamente resumida una de las grandes propuestas de la teoría del actor-red, considerar que, en última instancia, los componentes de un actor-red, los actantes, son meros aconteceres. De hecho, el propio actor-red puede considerarse un simple acontecimiento que deberá buscar las condiciones de su estabilización o quedará condenado a la transformación.

No sucede exactamente lo mismo con la noción de dispositivo. En la obra de Foucault es posible detectar dos significados para la noción de acontecimiento. Uno aparece en libros como Seguridad, territorio y población o Nacimiento de la biopolítica. En ellos, la noción se equipara con la de novedad y aparece prácticamente como sinónimo de este término. Otro se rastrea en épocas tempranas de su pensamiento, en obras como Theatrum Philosophicum o el orden del discurso. Pues bien, en éstas, el acontecimiento se conceptualiza como lo que posibilita el discurso y permite el enunciado. Así, escribe: “no ir del discurso hacia su núcleo interior y oculto, hacia el corazón de un pensamiento o de una significación que se manifestaría en él; sino, a partir del discurso mismo, de su aparición y de su regularidad, ir hacia sus condiciones externas de posibilidad, hacia lo que le da motivo a la serie aleatoria de esos acontecimientos y que fija sus límites”

El acontecimiento es el efecto o la diagonal de una dispersión material y semiótica. Representa una novedad o emergencia que pauta un devenir histórico. Dicho con otras palabras, se puede entender que en la obra de Foucault la aparición de un dispositivo es un acontecimiento, el acontecimiento. Esa diagonal que cruza diferentes discursos, instituciones, reglas, etc. y que las agrupa en una totalidad que resuena en una misma dirección. La diferencia con la noción de actor-red es importante. Mientras que prácticamente todo en el actor-red es un acontecimiento, sus partes y la totalidad resultante, en la noción de dispositivo tenemos que sólo éste, en tanto que atmósfera inmaterial que conecta otras entidades consolidadas históricamente, estables y cristalizadas, merece el estatus de acontecer.

Anuncios

Un comentario en “Tres abismos se interponen entre el dispositivo y el actor-red

  1. Francisco, me parece muy interesante y muy brillante la lectura que haces de la ANT. En especial que rescates esa dimensión más básica, analítica, más monadológica de la ANT. Es una lectura muy tardiana, y por tanto muy Latouriana también, de la ANT. Particularmente, me gustar verla así, como una asociológica. Sin embargo, no sé si muchas de esas premisas serían compartidas por gente como John Law o Anne Marie Mol. De hecho, algunos de sus famosos “giros”, en especial el ontológico, busca corregir, matizar, achicar algunos de esos abismos. En especial, el que tienen que ver con el poder. La preocupación ontológica, a mi parecer, es en buena parte una preocupación “política”, en un sentido muy amplio, es decir, una preocupación por poner las relaciones de poder en el centro de la reflexión. Algo, un olvido, que muchos autores habían criticado anteriormente a la ANT (Strathern, 2002, por ejemplo es quien más rápidamente me viene a la cabeza. Escobar, 1999, también ha dicho algo parecido). ¿Estarías de acuerdo?

    Digamos que para mí habría como dos corrientes o escuelas más o menos claras dentro de la ANT, una corriente más tardiana, más de corte semiótico también, significada por Latour y que trabajaría en una línia como la descrita por Francisco; y otra línia, quizás más vinculada al trabajo de Law y Mol, que habría matizado algunas de esas premisas, justamente con la idea de acercar su trabajo a motivos y preocupaciones que el pensamiento de Foucault encarna. En especial, pienso en esa centralidad de las relaciones de poder dentro del análisis sociológico.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s