LECTUAS COLECTIVAS ORGANIZADAS POR EL POBIC

Desde el POBIC (Portraits of Bios in the Contemporary Societies) hemos organizado las lecturas colectivas que listamos más abajo. Todas ellas se realizarán a las 15h. en la sala Ignacio Martín Baró del Departament de Psicologia Social de la Universitat Autònoma de Barcelona. Si deseáis ampliar esta información o plantear alguna duda podéis contactar con nosotr@s en portraitsbioscontemporary@gmail.com (web: http://pobics.wix.com/pobics)

NUEVOS MODOS DE LA BIOPOLÍTICA

  • 13 de abril: Imperio de Michael Hardt y Antonio Negri
  • 22 de abril: Homo Sacer de Giorgio Agamben
  • 6 de mayo: Políticas de la vida. Biomedicina, poder y subjetividad en el siglo XXI de Nikolas Rose

REGÍMENES DE IMÁGENES EN LA CONTEMPORANEIDAD

  • 13 de mayo: Visual Methodologies de Gillian Rose
  • 20 de mayo: Cine I. Bergson y las imágenes de Gilles Deleuze
  • 25 de mayo: Cine II. Los signos del movimiento y el tiempo de Gilles Deleuze

EL FIN DE LO SOCIAL. LECTURA DE GABRIEL TARDE

  • 3 de junio: Monadología y sociología de Gabriel Tarde
  • 10 de junio: Creencias, deseos, sociedades de Gabriel Tarde
  • 17 de junio: Las leyes sociales de Gabriel Tarde
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FOUCAULT A TRAVÉS DE DELEUZE

En el marco de las actividades que realiza el Barcelona Science and Technology Studies Group (STS-b), varios investigadores de la sublínea de trabajo denominada Portraits of Bios in the Contemporary Societies (http://pobics.wix.com/pobics) hemos organizado una lectura colectiva de los dos libros que la editorial Cactus ha publicado con la transcripción de los cursos que Gilles Deleuze dedicó a Michel Foucault:

-Deleuze, Gilles (2013) El saber. Curso sobre Foucault (Tomo I). Buenos Aires: Cactus

-Deleuze, Gilles (2014) El poder. Curso sobre Foucault (Tomo II). Buenos Aires: Cactus.

La lectura tendrá lugar en la Sala Ignacio Martín Baró del Departament de Psicologia Social de la Universitat Autònoma de Barcelona y el calendario de sesiones es el siguiente:

-Sesión 1 (25 de febrero, 15.00h.): Clases 1 a 5 del Tomo I, El saber.

-Sesión 2 (4 de marzo, 15.00h.): Clases 6 a 8 del Tomo I, El saber.

-Sesión 3 (11 de marzo, 15.00h.): Clases 1 a 5 del Tomo II, El poder.

-Sesión 4 (18 de marzo, 15.00h.): Clases 6 a 9 del Tomo II, El poder.

-Sesión 5 (25 de marzo, 15.00h.): Clases 10 a 11 del Tomo II. El poder.

Si te apetece asistir envíanos un correo electrónico a la dirección: portraitsbioscontemporary@gmail.com, estaremos encantados de contar con tu asistencia.

Los objetos y el acontecimiento. Teoría de la socialidad mínima

Hola,

Me voy a tomar la licencia de comentar que se acaba de publicarse un libro mío. Es una parte de mi tesis doctoral. Se titula “Los objetos y el acontecimiento. Teoría de la socialidad mínima”. Ha salido en Amentia Editorial. Creo que puede interesar a personas que estén entrando  en el mundo de los estudios sociales de la ciencia y la tecnología. Os copio el índice para que tengáis más elementos.

PRÓLOGO
INTRODUCCIÓN: …EN EL LABERINTO
CAPÍTULO 1 : LA RAZÓN SOCIAL, LOS OBJETOS Y EL ACONTECIMIENTO
-Exterioridad de la razón social: objetos y aconteceres
-Definición tentativa de acontecimiento
CAPÍTULO 2 :  SOCIALIDAD CON OBJETOS
-A modo de introducción: Parsons, el interaccionismo simbólico y los objetos
-Primer programa para una socialidad con objetos: el objeto como alteridad
G.H. Mead y “la cosa física” como toma‐de‐rol
Karin Knorr‐Cetina y el objeto como deseo
-Segundo programa para una socialidad con objetos: el objeto como mismidad
Georges Canguilhem y el objeto como proyección humana
-Tercer programa para una socialidad con objetos: el cyborg y el óbito del objeto
“Cyborg” es una metáfora
Las promesas del “monstruo”
CAPÍTULO 3: SOCIALIDAD CON ACONTECIMIENTO
-Otra mirada sobre G.H. Mead
-Gabriel Tarde y la lógica de lo social
-El giro molecular
-Lo social a la sombra de Dioniso
-Apéndice: Ontologías del acontecimiento. G. Bachelard, M. Foucault, G. Deleuze y A.N Whitehead
CAPÍTULO 4 : LOS OBJETOS Y EL ACONTECIMIENTO TEORÍA DE LA SOCIALIDAD MÍNIMA
-La socialidad mínima: Aproximación
Los objetos y el acontecimiento: breve recapitulación
Los objetos abren el acontecimiento
Los objetos en el acontecimiento
La socialidad mínima I
-La socialidad mínima: formulación
Sobre la multiplicidad
Definición nietzscheana de multiplicidad
La forma del acontecimiento
El acontecimiento y la temporalidad
Objetos mundo y objetos virtuales
La socialidad mínima II
CAPÍTULO 5 : LOS OBJETOS, EL ACONTECIMIENTO Y EL PODER
-El poder como agon
-La potestas y su materialidad
-La socialidad mínima III: las paradojas del poder
-El poder como prehensión
-Nuevas anatomías de poder
-El poder como prehensión
CONCLUSIÓN : LA SOCIALIDAD MÍNIMA Y LA DEFINICIÓN DE LO SOCIAL
-Vigencia de Spinoza
-Ontología + política = Cosmopolítica
-La pregunta por la técnica después de Heidegger
-Opera con dos niveles
-Serenidad
REFERENCIAS

Monográfico en castellano sobre la teoría del actor-red

La revista Athenea Digital. Revista de Pensamiento e Investigación Social acaba de publicar un número monográfico dedicado a la teoría del actor-red. Pensamos que es una oportunidad interesantísima para conocer qué tipos de trabajos se hacen por estos lares desde la perspectiva de la mencionada teoría.

El contenido del número es el siguiente (como observaréis, tiene el aliciente de presentar un texto de Michel Callon y Bruno Latour hasta ahora inédito en castellano):

Artículos
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Diásporas y transiciones en la Teoría del Actor-Red (3-13)
 Blanca Callén,    Miquel Domènech,    Daniel López,    Israel Rodríguez
Giralt,    Tomás Sánchez-Criado,    Francisco Javier Tirado Serrano

Ensamblajes urbanos: la TAR y el examen de la ciudad (15-40)
 Ignacio Farías

Construyendo infraestructuras para la movilidad: 
el caso del sistema de
bicicletas en libre servicio de París (41-62)
 Martín Tironi

¿Cómo gobernar la complejidad? Invitación a una gobernanza urbana
híbrida y relacional (63-84)
 Marc Grau-Solés,    Lupicinio Íñiguez-Rueda,    Joan Subirats

El sensor fluido. La narrativa de una etnografía de laboratorio (85-95)
 César Prestel

Música y narcotráfico en México. Una aproximación a los narcocorridos
desde la noción de mediador (97-110)
 César Burgos Dávila

Hacer sociología a través de la teoría del actor-red: de la cartografía
impresionista a la suciedad de las mediaciones (111-128)
 Daniel Muriel

Oncoguías-ontoguías: protocolos, panoramas y prehensión en el
tratamiento del cáncer (129-153)
 Francisco Javier Tirado Serrano,    Jorge Castillo Sepúlveda

Revisión crítica de la política ontológica latouriana (155-170)
 Paloma García Díaz

«¡No calcularás!» o cómo simetrizar el don y el capital (171-192)
 Michel Callon,    Bruno Latour


Ensayos
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¿Con cuántos dispositivos se produce una subjetividad? (195-201)
 Arthur Arruda Leal Ferreira

La ANT tal como yo la imagino. Breve ensayo sobre el cosmos semafórico
(203-215)
 Carlos Enrique Silva Rios

Pensar e intervenir el territorio a traves de la Teoria del Actor-Red
(217-223)
 Juan E. Cabrera

Filosofía orientada a los objetos y la comprensión de las realidades
científicas (225-238)
 Paloma García Díaz


Clásicos
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Imitación, oposición e innovación de las formas sociales: Finitud e
infinitud en Las Leyes Sociales de Gabriel Tarde (241-254)
 Tomás Sánchez-Criado

Las leyes sociales (255-272)
 Gabriel Tarde


Reseñas
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Reseña de Farías y Bender (2010) Urban Assemblages (275-279)
 Nizaiá Cassián Yde

Reseña de Braun and Whatmore (2010).  Political Matter (281-286)
 Israel Rodríguez-Giralt

Reseña de Latour y Lépinay (2009) The Science of Passionate Interest
(287-290)
 Francisco Javier Tirado Serrano

Reseña de Callon, Lascoumes and Barthe (2009) Acting in an uncertain world
(291-294)
 Juan C. Aceros


Tesisteca
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La experiencia política de Riereta.net (297-311)
 Blanca Callén

Discapacidad, tecnología y política: la intrincada experiencia de ser
duro de oído (313-315)
 Irene Olaussen

Régimenes de diseño, lógicas de usuarios (317-334)
 Alex Wilkie

Gestión Ciudadana de la Tecnología: Una aproximación desde los Science
and Technology Studies a las redes wifi y la governance urbana a través de
guifi.net (335-346)
 Yann Bona Beauvois

Libro sobre la teoría del actor-red y la psicología

Hola,

Acaba de llegarme el libro titulado Teoria ator-red e psicologia. Es una monografía publicada en Brasil que han organizado Arthur Arruda Leal Ferreira, Leticia de Luna Freire, Marcia Morales y Ronald Joao Jacques Arendt. En este link encontraréis la publicación e información sobre su contenido: http://www.naueditora.com.br/catalogo.html?b=Teoria+ator-rede&o=0&c=0

La obra presenta dos elementos muy interesantes. El primero es que muestra estudios recientes de investigadores muy jóvenes. Y la segunda es el análisis que hacen tales estudios de la vinculación de la teoría del actor-red con el ámbito de la psicologia. Hasta donde llega mi conociento, esa vinculación todavía no ha sido demasiado explorada.

Teoría del actor-red y biopolítica

A continuación reproduzco mi intervención en el “I Encuentro ANT. Presente y futuro de la teoría del actor-red.” En ella intento mostrar que si la TAR desea adquirir volumen político en sus explicaciones necesita encontrarse con la noción de biopolítica. De este encuentro saldría un embrollo interesante para analizar un presente dominado por las innovaciones tecnológicas centradas en la gestión de lo vivo.

“Una de las críticas a la teoría del actor-red que se ha vuelto recurrente en las últimas décadas es la que plantea que esta práctica de la ciencia social carece de proyecto político o fundamento ético. Es decir, la sociología de las asociaciones es recusada por constituir un planteamiento completa y exclusivamente descriptivo. Tal cuestionamiento siempre me ha sorprendido, por una razón muy sencilla: desde que era un estudiante de doctorado, como la mayoría de vosotros y vosotras, y me interesé por la teoría del actor-red, me pareció que estaba ante un proyecto medularmente político. Permitidme que me tome un minuto para explicar la razón.

En primer lugar, si se recorren los trabajos de un modo muy superficial y meramente en diagonal, de autores como Bruno Latour, Michel Callon o John Law, por citar tres de los más reconocidos, ya sorprende que sus escritos están plagados de palabras como “cosmopolítica”, “ecología política”, “máquinas políticas”, “participación”, “foros híbridos”, etc. En suma, en esos escritos se respira, cuando menos, una atmósfera de referencia e interés por lo político que desde luego no aparece en otro tipo de trabajos y tendencias más canónicas dentro de las ciencias sociales.

Pero en segundo lugar, creo que se pueden mencionar varias razones específicas y menos generales por las que la sociología de las asociaciones es un proyecto político. Concretamente hay tres:

-La primera es que esta perspectiva ya nace con un interés político. Recordad que en sus primeras formulaciones, los autores que he mencionado tenían un proyecto muy claro: mostrar cómo la ciencia y la tecnología eran dos dimensiones tremendamente poderosas en nuestro presente. Para hacer tal cosa mostraron cómo se establecían circuitos de relaciones de poder a través de los puntos de paso obligados o como los científicos en sus laboratorios hacían política utilizando pipetas, proteínas, aceleradores de electrones, etc. Es decir, componían el mundo que vivimos, hacían lo que Miquel ha denominado cosmopolítica. Mostraron, en palabras de Isabell Stengers, cómo la ciencia creaba la invención del poder de conferir a las cosas el poder de conferir al experimentador el poder de hablar en su nombre, y cómo esto ha transformado el presente en el que vivimos.

-La segunda, estrechamente relacionada con esta primera, tiene que ver con el hecho de que la teoría del actor-red se muestra en sus explicaciones como un dispositivo con dos conjuntos de procedimientos de trabajo e interés. Por un lado hace visible el despliegue de actores y relaciones. Muestra cómo se construyen redes con actores de muchos tipos. Creo que esta dimensión es la versión más popular y conocida de la ANT. Pero también una caricatura de este proyecto porque hay un segundo nivel de interés en el que se pretende hacer visible cómo se unifica, mejor dicho, qué mecanismos de unificación intervienen para que lo colectivo constituya un mundo común en el que vivirán todos los actores sujetos a una unificación concreta. Creo que este plano es el más interesante de la ant y donde residen, en mi opinión, sus aportaciones más originales en las ciencias sociales. Todos los trabajos sobre generalización, estandarización, la aparición de regímenes colectivos de práctica y enunciación estarían dentro de esta dimensión.

– La tercera razón que quiero mencionar está vinculada a lo que han mencionado Ana e Israel cuando han hablado de ecología política y no humanos en la política. Me refiero a que las explicaciones ant se han abierto y han apostado por lo que Latour denomina cuestiones de interés frente a cuestiones de hecho. Esta perspectiva ha ofrecido una arena, un foro, un espacio para discutir cómo los colectivos en los que vivimos están constituidos a partir de cuestiones de interés y se ha preocupado por los procedimientos que cierran y estabilizan estas cuestiones de interés y las convierten en cuestiones de hecho. Y aquí volveríamos a la segunda razón que acabo de mencionar.

En definitiva, la ANT ha mostrado que investigar es siempre hacer política en el sentido de que la investigación compone aquello de lo que el mundo común está hecho y, si se quiere, suma elementos y miradas para esa composición. Lo que, evidentemente, no nos dice la ant es qué tipo de recolección y qué tipo de composición se necesita. Esto lo deja en manos del investigador y del escrutinio público. (para algunos autores esta falta de posicionamiento es un problema)

Hasta aquí mi intervención ha sido una pequeña defensa o aclaración de cómo interpreto la relación entre ant y política. Y ahora quiero manifestar una pequeña insatisfacción. Para ello, permitidme que os lea dos brevísimos afirmaciones de Bruno Latour, están sacadas del libro Reassembling the social: En la primera afirma que la sociología de las asociaciones es idéntica a lo que Laurent Thévenot denomina ciencia del vivir-juntos. Y en la segunda nos dice: “Cuando se extiende la variedad de entidades, las nuevas asociaciones no conforman un ensamblaje en el que es posible vivir. Es aquí donde reingresa la política en escena si queremos definirla como la intuición de que las asociaciones no bastan, que también deben ser compuestas para diseñar un mundo o un vivir común.”

El denominador común de estas dos afirmaciones es la instancia “vida”. La sociología de las asociaciones, como todos los enfoques en las ciencias sociales, se enfrenta al desafío de explicar cómo se componen mundos y vidas comunes. Y como reconoce Latour, si queremos enfrentarnos al desafío de la dimensión política y no ser simplistas no podemos quedarnos en el plano de las meras asociaciones, de la mera suma de actores, actantes y relaciones. Hay que entender, explicar y comprender cómo esas asociaciones se convierten en formas de vida, en redes habitables. Una asociación, un actor-red, que tenga cierta estabilidad no es más que una manera de vivir, un modo de vida, fácil de llevar o insoportable… Por tanto, cuando hablamos de cosmopolítica o ecología política como composiciones de un cosmos compartido en el que humanos y no humanos están articulados, me quedo con cierta insatisfacción. Tengo la sensación de estar en ese plano meramente descriptivo que mencionaba hace un instante. Pienso que un cosmos común que habitamos conjuntamente es más que un tipo de cosmopolítica. Es un mundo lleno de diferencias cuantitativas y cualitativas, con matices, con zonas de indeterminación, etc. Es, en realidad, un mundo o un modo de habitar biopolítico. Creo que la teoría del actor-red necesita recuperar o encontrarse con la noción de biopolítica. Sé que está muy desgastada por la moda, por la tremenda popularidad de Foucault, sé que ahora todo el mundo habla de biopolítica. No obstante, la recuperaría, introduciendo algún matiz diferencial, porque considero  que enriquece la perspectiva de la ant.

Cuando el sueco Rudolph Kjellen acuñó el término biopolítica a principios del siglo XX, éste aparece con una ambigüedad calculada. La biopolítica hace referencia a la política de la vida y a la política sobre la vida. Algunos autores italianos, por ejemplo Roberto Esposito, han mostrado muy bien como esa ambigüedad afecta y permanece en toda la obra de Foucault (y seguidores como Nikolas Rose) y han intentado resolverla subsumiendo el concepto en nociones de otro nivel, con otro calado, como el de inmunidad. Yo creo que la solución es más sencilla. Se puede hacer una lectura de la biopolítica, sin traicionar el espíritu o la intención de este autor sueco,  que consistiría en entender la biopolítica como una política no de la vida ni sobre la vida, sino tras la vida. Sé que esto parece un juego de palabras, pero no lo es. La biopolítica como terreno en el que la vida y lo político se tornan indiscernibles y se articulan en una totalidad con sentido, admite una conceptualización que vaya más allá de pensar que hablamos de una política ejercida desde lo vivo o sobre y contra lo vivo. La biopolítica puede ser política tras la estela que deja la vida. En ese sentido, entiendo el concepto como una reflexión sobre la conformación de modos de vida, sobre la forma que adquiere lo vivo para ser vivible colectivamente. Una reflexión sobre los elementos, pautas, mecanismos, etc. que hacen que lo vivo como mera potencia cristalice en algo donde nos encontramos y podemos convivir. Asumiendo, eso sí, que la vida siempre desbordará estas articulaciones, que lo político siempre irá detrás del devenir de lo vivo.

Creo que el encuentro entre la ant y la biopolítica sería rico y saludable para ambas perspectivas. Generaría un embrollo interesante. Ambas renunciarían a alguna de sus actuales formulaciones, por supuesto, y ambas se redimensionarían. Por ejemplo:

-La biopolítica perdería generalidad, perdería esa vaguedad que tiene en algunos autores, se tornaría concreta, tendría que aterrizar en los detalles y procedimientos de la vida cotidiana. Se convertiría en un examen de los mecanismos micrológicos y minúsculos que permiten que aparezca un mundo común o lo impiden.

-Además, prestaría atención, en tales procederes, a dimensiones como lo tecnológico (sé que ya hay excepciones, Haraway y su noción de tecnobiopoder es una muy conocida)

-Por otro lado, la ant conseguiría salir del plano achatado y simplista de la cosmopolítica para entrar en un mundo de microdiferencias cualitativas, indeterminaciones, devenires, etc., que no se puede aprehender simplemente describiendo sumas de relaciones.

– En ese sentido, la ant tal vez se vería obligada a enriquecer sus conceptos, a veces tan mecánicos, físicos y determinados, para trabajar con otros que tendrían que enfrentarse al desafío de aprehender la dinámica de lo vivo, sus quiebros, sus articulaciones en modos de vivir, etc. Así, desde hace tiempo creo que resultaría interesante sumar a la caja de herramientas de la ant elementos como la noción de permeabilidad, para hablar de límites o barreras que se tornan transitables bajo algunas condiciones e infranqueables bajo otras, que permite el paso de unos elementos y la selección de otros, etc.; o, por ejemplo, rescatar la interesantísima tensión entre cuerpo y carne. Entendiendo que el cuerpo es un organismo, un dispositivo de intercambio entre partes, que se coordina con otros organismos,  que tiene funciones, que se unifica, cierra e identifica; mientras que la carne se dispersa, se abre, se altera, se expropia y se mezcla con otras carnes. La carne desafía al cuerpo y lo abre a su afuera, lo expropia y desidentifica.  La carne posibilita la apertura del mundo, hace que éste deje de ser externo y lejano a mí, la carne es una bisagra entre lo exterior y lo interior. La carne es mediación, centrífuga y transgresiva.

En definitiva, y para no alargar mucho más mi intervención, quiero vindicar la conexión entre ant y biopolítica porque entiendo que rastrear y explicar asociaciones supone analizar y comprender cómo éstas se tornan, o no, modos de vida, por dónde se deshilvanan tales modos y cómo son capaces de reconstituirse. En definitiva, vindico un poco de atención a cómo la política se arrastra tras la vida. Y no entiendo esta afirmación como una metáfora más o menos poética, la asumo como una condición o necesidad ontológica.”

Valoración del I encuentro estatal ANT. Presente y futuro de la teoría del actor-red

El viernes tuvo lugar el I encuentro estatal ANT. Presente y futuro de la teoría del actor-red. Algunos datos nos permiten afirmar sin caer en la exageración o la caricatura que fue un pequeño éxito:

a) Hubo una cincuentena larga de personas que manifestaron su interés y confirmaron su presencia en el evento. Estas personas provenían de diversas localizaciones del estado español (País Vasco, Andalucía, Madrid, Catalunya…) y diversos países (vinieron personas de Francia, Uruguay, Bolivia, Brasil…).

b) Se presentaron 13 trabajos de investigación y se celebraron dos mesas monográficas en las que se discutió ampliamente la relación que la teoría del actor-red establece con temáticas como la agencia o problemas como el que supone siempre la dimensión política de toda propuesta de análisis social.

c) Durante todo el acto hubo un aforo que osciló entre esa cincuentena de personas, en sus momentos de máximo expresión, y la treintena, en los momentos con menos asistencia.

d) Y lo que es más importante, existió un amplio consenso en reconocer que el nivel de todos los trabajos presentados, las opiniones en las mesas monográficas y los debates fue bastante elevado. La presentaciones no se limitaron a desplegar un tono aquiescente con la TAR y mostraon tanto sus limitaciones como sus posibles desarrollos futuros.

Y efectivamente, lo más remarcable desde mi punto de vista tuvo que ver con la instancia “futuro”. En ese sentido, dos hechos dominaron el encuentro. En primer lugar, se hizo evidente que la teoría del actor-red es una caja de herramientas a la que recurren investigadores jóvenes, profesores y militantes que quieren escapar de las constricciones que establecen las propuestas “mainstream” en las ciencias sociales y buscan caminos para realizar un trabajo diferente y más adecuado a lo que entienden que debe ser una explicación y comprensión global de la realidad que nos circunda. En segundo, las investigaciones presentadas mostraron como la TAR ofrece elementos de reflexión en campos tan diversos como la psicología social, la sociología, la antropología, la filosofía, la geografía o la arquitectura. Además, tales reflexiones se atreven a mostrar las limitaciones de los planteamientos clásicos de la TAR y ofrecen nuevas dimensiones para mezclarla con otras temáticas o posiciones y, de algún modo, reinventarla.

Por tanto, desde aquí, quiero felicitar a todas las personas que con su esfuerzo y participación hicieron posible un encuentro tan enriquecedor, que mostró que el presente de la TAR está vivo en múltitud de ámbitos de las ciencias sociales y humanas, y que tiene un amplio futuro por delante basado no tanto en la repitición de lo que han planteado o realizado otros autores como en la diferencia y la contaminación. “La TAR aparecerá y permanecerá por estas latitudes tranformándose”.

Por último una crítica: ¡como siempre, el dios Cronos impusó su tiranía! El número de trabajos presentados hubiera requerido más tiempo para un debate más pausado. El encuentro fue muy intenso en sus propuestas y se hubiera agradecido un espacio más dilatado para comentar y valorar todas las ideas que se expusieron y circularon con cierta calma. Este dato deberá ser tenido en cuenta en la preparación de eventos futuros porque la discusión colectiva además de sus espacios exige su tempus.